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lunes, noviembre 16, 2009

Asombros breves: Deporte

Estaba yo enreleyéndome esa farsa de don AGC sobre el Deporte y me dio por irme acordando de todas esas estrellas estrelladas que se iban dejando sus huesitos en cachas y asfaltos, en muertes y suicidios, en glorias y tormentos… Y de cómo es algo sorprendente que nadie venga a decir nada en contra del Deporte… y que si se viene a decir algo, cual intelectualillo de turno es decir lo que ya está dicho: Que si el futbol es un circo, que si patatín, que si patatán, que si es pan para el pueblo…

Pero nadie habla en contra del Ideal: nadie habla en contra de verdad de los valores que enarbola por todo lo alto, nacionalismos, heroísmos, triunfo, mejoramiento, progreso, etc., y en fin todos los valores que biensirven a la gloriosa constitución del Estado y por consiguiente de la Realidad que aquí intentamos (como se pueda) ir desarmando y combatiendo.

Ejemplos hay a patadas en donde el asqueroso deporte se va llevando entre sus piernas a hombres. Daniel Jarque, Antonio Puerta, Miklós Fehér, Marc Viven Foe, Andrés Escobar, José Antonio Gallardo, Miguel Martínez (At. Madrid), y esta ristra sólo se refiere al fútbol y a las últimas fechas –y la mayoría en Europa-, que si fueramos sumando los de automovilismo, toros y suicidas (Enke o De Faw, por citar los últimos) la lista se nos haría tan homérica que asusta...

Y cuando se habla de estos temas desagradables para el deporte: los periodistos siempre hablan de ‘destino’, ‘constituciones genéticas’, de ‘infortunados accidentes’, de ‘heróes para el recuerdo’, de ‘condolencias a las familias’, y todos callan, sí, todos callan como alcahuetes –y parece que las aficiones reclaman más y más muertes a sus jugadores- para entonces entregarse en una especie de orgasmo de compasión y de ramos y flores y…

Y los muertos siguen cayendo a la fosa: ¿será pura coincidencia? ¿Será que ese gol de la muerte de Pablo Escobar fue también un puro destino? ¿O el infierno vivido por Jürgen Sparwasser era simplemente un infortunado accidente? ¿O qué me dicen de la Guerra del Futbol y sus 6000 muertos?

Y yo no digo que el fútbol o el deporte sea veneno… ni siquiera la copetición. Sino otra cosa… que es que a mi me da que estos muchachotes hace mucho que dejaron de correr tras el balón y están corriendo tras otra cosa… otra cosa…

Y todas las masas de banderas e himnos, de glorias y membretes dorados, medallas y atletas corren detrás de otra cosa... y si los alienta Estado y Realidad, y Medios y sus parafernalias, estemos seguros de que no puede ser nada bueno... Que esa carrera, en donde muchos se van apeando a costa de muertes y otros se van apagando poco a poco cual llamitas en lo alto del pebetero olímpico, todo es lo mismo: la Realidad no se constituye en el juego ni en la competición, sino en el Triunfo y en la Gloria, en el Honor y en la Eternidad... y eso es lo que van persiguiendo estos hombres y sus naciones, aunque se vayan cayendo a pedazos en el intento y el hecho de acallarlo con homenajes y lutos no es sólo repugnante sino, en verdad, me da miedo.


martes, noviembre 03, 2009

Asombros breves: Helloween y sus semejantes

q1. ¿Y por qué contra el Helloween? ¡Si el Helloween es muy bueno! Es un día en que se permite que se violen las reglas de la etiqueta, del buen vestir y se acepta que todo el mundo se disfrace de monstruos y diablos y la madre que lo parió.

a1. ¿No les basta, señores, salir todos los días disfrazados de ustedes mismos?

q2. El Helloween fagocita tradiciones culturales.

a2. No estamos contra el Helloween porque fagocite ninguna tradición -porque la tradición (en tanto que tradición sea) será exactamente lo mismo que Helloween-: si el uno genera dinero, las otras no son mas que letra muerta en tanto se les siga tratando como 'tradiciones' (cosas hechas y destinadas a repetirse para gloria y loa de una cultura vacía).

q3. Las fiestas son necesarias.

a3. Las fiestas -ya hablaremos más largo y tendido sobre el tema en otra ocasión- únicamente son el mejor termómetro para darse cuenta de la falsedad de eso otro que no es fiesta. En otras palabras, esa breve transgresión no hace sino recalcar la normalidad y la cárcel de la Realidad. Las fiestas, sí, son necesarias... pero sólo para la Realidad. Aquí abajo uno se lo pasa pipa sin celebrar nada.